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Nuevas rutas de la poesía: |
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Ana María Fuster Lavín |
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Montevideo . Uruguay . Con motivo del IV Encuentro Internacional de Literatura en Uruguay, auspiciado por la Editorial aBrace se le rindió un homenaje al poeta puertorriqueño José Manuel Solá en el Ateneo de Montevideo, a cargo de destacadas figuras de la literatura hispanoamericana y del editor Roberto Bianchi. El poeta cagüense tuvo a cargo la presentación de la antología Círculo de poesía I , Montevideo, Ed. aBrace, 2003, en la cual se destaca la aparición de poemas de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster (autora del libro de cuentos Verdades Caprichosas ) en dicha publicación de alcance internacional . PRESENTACIÓN DEL LIBRO «Poesía, pienso yo, es el luminoso sedimento que queda en el espíritu después de haber cerrado un libro. La colección Círculo de Poesía I tiene la virtud de dejar, más allá de la forma y de las palabras, ese sedimento de resplandores que nos acompaña después de la lectura, esa sensación de alas incandescentes, ese rumor de pájaros pasando una ventana; nos deja el deseo, la inquietud, de volver la mirada hacia donde creemos escuchar unas voces que nos llaman. «No es posible una lectura ligera de estos poetas si deseamos aprehender, captar, su verdadero espíritu. A la poesía de éstos hay que entrar -o tal vez salir- como por una puerta recién descubierta a una región de imposibles y sentarse a conversar con los fuegos tristes de la noche del alma de cada poeta y con sus ángeles. «En tiempos de guerra, como estos que vivimos, nos sorprende la poesía que nace como una primavera en medio del desasosiego existencial que corre como un espectro por la tierra. Esto hace de los poetas, de los artistas y de los creadores en general, entes necesarios, decididamente esenciales, porque son portadores de la angustia de todos pero también porque vienen a nosotros con la mochila llena de esperanzas. Y este libro trae esas voces desde distintos puntos cardinales y en esas voces el latido del corazón fraterno de pueblos y culturas diferentes. Estas voces nos llegan, cruzando la cordillera de los Andes, desde territorios e islas distantes, como España y México, como Puerto Rico y la República Dominicana o desde países cuya geografía nos circunda en un abrazo frutal y pluvial y verde, como Brasil, Colombia o Argentina. «Al leer los textos incluidos en esta muestra nos conmueve, sobre todo, la ternura que encontramos en trabajos tales como Mi casa , de David Messias Rozendo , aquel que exclama: "Ah!, si yo pudiera atar mi casa en mis manos y -como el sembrador- sembrar campos y florestas, las calles serían campos cristalinos, los tejados verdosas veredas; maderas y piedras transformadas..." Esa es la alquimia con que el poeta transmuta la realidad palpable en lo que es real dentro del sueño. [« Trato de seguir tus sendas «Otra Ana María - Ana María Mayol - se nos presenta como una poeta fuerte, una poeta mayor que nos obliga en algunos casos a evocar a nuestra Julia de Burgos . Si la lírida argentina hubiese escrito únicamente el poema Los soñadores , el mismo sería suficiente para consagrarla como una de las voces de mayor reciedumbre en el ámbito de las letras hispanoamericanas. "Sabemos sin hablar - dice ella- cada palabra que alguna vez diremos al encontrarnos; soñamos en las mismas direcciones y escondemos las alas para que no nos cacen los cazadores de utopías". "Hoy no estoy para nadie / me he ido tras la lluvia..." nos dice ya con una voz más íntima, más dolida de amor y soledades, pero de tal manera, de tal modo, que quisiéramos quedarnos con ella para siempre.
«Desafortunadamente, nuestra computadora -que debería de ejercer funciones de servidumbre a nuestro comando- ocasionalmente se convierte en odiosa tirana de nuestros quehaceres y nos juega maldades imperdonables. Ello sucedió cuando bajábamos estos textos y engulló, devoró -en términos cibernéticos, claro- los trabajos hermosísimos de poetas como Juan Antonio Santana , de España; Nohemí Sosa Reyna , de México y de varios poetas brasileños a quienes ofrezco mis más sentidas disculpas. Así mismo ofrezco mis disculpas a los poetas Roberto Bianchi y Nina Reis , quienes me hicieron depositario de su confianza al dejarlos en entredicho ante estos autores. En todo caso, la responsabilidad es mía aún cuando la culpa es de mi computadora.
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